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Un cohete de SpaceX se estrelló contra la Luna: el golpe creó un cráter de 20 metros

Un cohete de SpaceX se estrelló contra la Luna: el golpe creó un cráter de 20 metros

La madrugada del 5 de agosto de 2026, una pieza de un cohete de la empresa SpaceX chocó contra la Luna. El golpe fue tan fuerte que dejó un agujero nuevo en el satélite de unos 20 metros de ancho. No fue un accidente sorpresa de película: los científicos llevaban meses avisando de que iba a ocurrir. Y, aunque suene preocupante, no supuso ningún peligro para la Tierra.

¿Qué es lo que se estrelló exactamente?

Para que lo entiendas fácil: un cohete no es un objeto único. Es como un tren, hecho de varios vagones que se van separando durante el viaje. La primera parte es la que empuja al despegue y, normalmente, vuelve a la Tierra. La segunda parte, la que queda arriba, sigue empujando hasta poner en órbita lo que lleva dentro.

Esa parte de arriba fue la que acabó en la Luna. Había despegado en enero de 2025 llevando dos módulos de aterrizaje lunares hacia nuestro satélite. Cuando terminó su trabajo, se quedó dando vueltas en el espacio, abandonada. Durante más de un año, la fuerza de atracción de la Tierra, la Luna y el Sol fue empujándola poco a poco hasta que su camino se volvió inevitable: terminó chocando contra la Luna.

A toda velocidad y sin frenos

La pieza pesaba alrededor de 4 toneladas, más o menos como un coche grande. Y no venía despacio: chocó a unos 8.700 kilómetros por hora. Eso son más de siete veces la velocidad del sonido.

Aquí hay un detalle importante: la Luna no tiene aire. En la Tierra, cuando un objeto cae tan rápido, el aire lo frena y muchas veces se deshace por el calor antes de tocar el suelo (por eso casi no vemos caer escombros del espacio a nuestra casa). En la Luna no hay esa protección. El cohete tocó la superficie directamente, con toda su fuerza. El resultado fue un cráter de unos 20 metros de ancho y una nube de polvo y rocas que salió disparada.

¿Cómo sabemos que ocurrió si nadie lo vio?

Nadie grabó el momento exacto del impacto. Fue demasiado rápido y desde la Tierra no se veía. Pero los científicos confirmaron el golpe de otra forma. Un gran telescopio en Chile detectó, pocos minutos después del choque, una nube de gas con marcas de sodio y litio. El sodio viene del suelo de la Luna; el litio, muy probablemente, del propio cohete. Es decir: encontraron las huellas de que el cohete sí había tocado el suelo lunar.

Además, la sonda espacial coreana Danuri, que está dando vueltas alrededor de la Luna, logró tomar fotografías de la zona justo antes y justo después del impacto. Las imágenes muestran cómo cambió el terreno. Ahora, las agencias espaciales compararán esas fotos con las de otros satélites para estudiar el nuevo cráter en detalle.

¿Por qué esto es bueno para la ciencia?

Aunque parezca un accidente, los científicos están encantados. Suena raro, pero tiene truco. Cuando un meteorito cae en la Luna, chocan a velocidades kilométricas y nadie sabe bien cómo era el objeto. En cambio, aquí sabemos de sobra la velocidad, el peso y la trayectoria de lo que impactó. Es como si hubieras hecho el experimento con todas las respuestas conocidas de antemano.

Eso les sirve para entender mejor cómo se forman los cráteres, cómo se comporta el polvo lunar y cómo preparar las futuras misiones con astronautas. Porque en los próximos años se espera que los humanos vuelvan a pisar la Luna, y conviene saber qué pasa exactamente cuando algo se estrella allí.

Un aviso: la basura espacial alrededor de la Luna

Aquí está la parte que sí nos debe hacer pensar. Hace unos años casi no había nada dando vueltas alrededor de la Luna. Ahora hay cohetes viejos, sondas y restos abandonados. Y caen sin control. La Luna no tiene aire que queme los escombros, así que cualquier pedazo que entra en su zona acaba estrellándose.

Los expertos avisan de que, antes de montar casas o bases en la Luna, hay que aprender a controlar y limpiar todos esos restos. Si no, un objeto descuidado podría caer cerca de una futura instalación con gente dentro.

Por ahora, el impacto del cohete de SpaceX no hizo daño a nadie. Y, de paso, dejó a los científicos un valioso regalo para entender mejor nuestro satélite. Pero también nos recuerda que, a medida que el ser humano vuelve a mirar a la Luna, tiene que hacerlo con cabeza.