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Los taxis voladores ya no son ciencia ficción: así será viajar por el aire

Llevamos décadas oyendo que el futuro viajará por el aire. Que un día pediremos un taxi volador como hoy pedimos uno normal, subiremos, y en cuestión de minutos estaremos en el otro lado de la ciudad, esquivando los atascos a cien metros del suelo. Durante mucho tiempo fue un sueño de dibujos animados. Pero ya no lo es tanto: los taxis voladores existen, vuelan y están a punto de convertirse en un servicio real.

Qué es exactamente un taxi volador

Los técnicos los llaman eVTOL, que es la abreviatura de «vehículo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical». Traducido al día a día: una especie de híbrido entre helicóptero y dron lo bastante grande para llevar pasajeros.

Su idea es muy sencilla. En lugar de una pista de despegue, usan varios rotores eléctricos que les permiten elevarse y aterrizar en vertical, como un helicóptero. Pero, a diferencia de uno, no queman combustible: van con baterías, como un coche eléctrico. Eso los hace mucho más silenciosos, más baratos de mantener y, sobre todo, más respetuosos con el aire de las ciudades.

Por qué ahora sí, y no hace veinte años

La idea no es nueva. Los helicópteros llevan décadas volando, pero son ruidosos, caros y devoran combustible. Por eso nunca llegaron a ser un transporte de masas. El taxi volador no habría sido posible hasta que la tecnología alcanzara a la fantasía.

Tres avances han sido claves. Primero, los motores eléctricos: hoy son ligeros, potentes y fiables. Segundo, las baterías: tienen la energía suficiente para trayectos urbanos de varias decenas de kilómetros. Y tercero, el software: los ordenadores de a bordo, con sensores y sistemas de control, son capaces de estabilizar la nave y de reaccionar en milisegundos ante cualquier imprevisto, algo que un piloto humano simplemente no puede hacer.

Quién los está construyendo

No es una sola empresa tirando del carro, sino todo un sector. Compañías como Joby, Archer, Volocopter o EHang llevan años desarrollando sus naves y ya han completado cientos de vuelos de prueba en condiciones reales.

Las primeras rutas comerciales no están lejos. Ciudades como Dubái, Singapur, Tokio o París ya han reservado espacio en sus cielos y preparan los «vertipuertos», las estaciones donde estos taxis aterrizarán, cargarán y recogerán pasajeros. Algunas pruebas públicas ya se han hecho coincidiendo con grandes eventos, y la idea de moverse por encima del tráfico empieza a dejar de ser un proyecto de laboratorio.

¿Quién va al mando ahí arriba?

Los primeros taxis voladores no volarán sin nadie a los mandos. Vaciar un cielo entero de una sola vez es demasiado arriesgado, así que el plan es empezar con un piloto a bordo, aunque con una ayuda enorme del ordenador.

Con el tiempo, la idea es que sean la nave la que se pilote ella sola. Cámaras, radares y sensores láser (los mismos que ya usan los coches autónomos) escanean el entorno constantemente para no chocarse con edificios, aves u otros aparatos. Será un proceso gradual: primero con piloto, luego con el software tomando el control, y al final quizá totalmente autónomos.

Qué falta para que subas a uno

La tecnología ya está casi lista, pero volar en uno depende de mucho más que de la propia máquina. Hay que certificar que estos aparatos son seguros ante las autoridades de aviación, algo que lleva años y pruebas exigentes. También hay que construir la infraestructura: los vertipuertos y las redes de recarga.

Queda el reto de siempre: el precio. Al principio volar en un taxi volador será caro, un capricho para primeros usuarios. Hará falta que los costes bajen y que haya suficientes pasajeros para que el servicio sea rentable. Y no hay que olvidar la convivencia: el ruido, aunque menor que el del helicóptero, y la aceptación social de ver máquinas sobrevolando nuestras cabezas son asuntos que se resolverán con el tiempo.

¿Cuándo te subirás a uno?

No hay una fecha mágica, pero los expertos apuntan a un futuro cercano. Antes de que termine la década, es muy probable que las grandes ciudades ofrezcan vuelos en taxi volador como una opción real, aunque al principio limitada a trayectos y a públicos concretos.

Así que la próxima vez que estés atrapado en un atasco, piensa en ello: el taxi que pasará por encima de tu cabeza quizá no esté tan lejos como parece. El futuro prometido en las películas lleva unas ruedas (y unas hélices) que van tomando forma, y no va a tardar tanto en volar como algunos imaginan.