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Carreteras que cargan el coche mientras conduces: así funciona la carga por inducción

La pregunta que casi todos los conductores de coches eléctricos se hacen

Si tienes un coche eléctrico, seguro que has hecho alguna vez el mismo cálculo. ¿Me da la batería para llegar al trabajo? ¿Dónde hay un punto de carga cerca? ¿Cuánto tiempo tengo que esperar mientras se llena?

La respuesta a estas preguntas podría cambiar por completo dentro de unos años. La idea suena casi a magia: cargar la batería mientras el coche está en movimiento, sin cables, sin parar, sin salir del carril. Y no, no es ciencia ficción.

Qué es la carga por inducción (y por qué suena tan raro)

Para entenderlo, piensa en un cepillo de dientes eléctrico. Lo dejas sobre su base, no conectas nada, y la batería se carga sola. Eso es carga por inducción: la energía pasa de un punto a otro sin cables, gracias a un campo magnético.

La misma tecnología, llevada a la carretera, funciona así. Bajo el asfalto se entierran unas bobinas que generan ese campo magnético. El coche lleva un receptor en su parte inferior. Cuando pasa por encima, recibe esa energía y la transforma en electricidad para la batería.

En esencia, es como si el asfalto fuera un enorme cargador inalámbrico, y el coche, un móvil gigante que se llena de batería mientras circula.

Adiós a las paradas en el cargador

El mayor beneficio es evidente: dejar de preocuparse por la autonomía. Si la carretera carga el coche mientras avanza, la batería puede ser más pequeña, el coche más ligero y el precio más bajo.

Para los vehículos pesados, como camiones y autobuses, el cambio sería enorme. Hoy un camión eléctrico necesita parar largos ratos para recargar. Con tramos de carretera preparados, podría recorrer cientos de kilómetros sin detenerse.

En las ciudades, los autobuses podrían cargarse en cada parada, unos segundos de sobra para recuperar energía. Los taxis y vehículos de reparto podrían trabajar todo el día sin un solo repostaje.

¿Y cuánta energía se puede transmitir?

Aquí está el reto más importante. Hoy, los cargadores inalámbricos para vehículos parados ya funcionan y son cada vez más potentes. Pero transmitir energía a un coche que se mueve a 100 kilómetros por hora es mucho más complicado.

El tiempo de contacto con la bobina es mínimo, por lo que hay que transmitir mucha potencia en muy poco espacio. Los ensayos actuales consiguen transmitir decenas de kilovatios, suficiente para aportar energía extra, aunque todavía no para llenar la batería por completo en un solo trayecto.

En la práctica, el objetivo no es sustituir los cargadores de siempre, sino complementarlos. La carretera alargaría la autonomía y reduciría la ansiedad, pero seguirás conectando el cable en casa o en el trabajo.

Dónde se está probando de verdad

Esta tecnología ya ha salido de los laboratorios y se está probando en carreteras reales. Suecia, Francia, Alemania, Estados Unidos, China y Corea del Sur han instalado tramos de prueba con carga por inducción en movimiento.

Una de las pruebas más avanzadas es la de Suecia, donde un tramo de autopista carga autobuses y camiones mientras circulan. En Corea del Sur, los autobuses urbanos ya se recargan en las paradas con este sistema desde hace años.

La Unión Europea también está impulsando proyectos piloto, con la vista puesta en conectar los principales corredores de transporte con tramos de carga dinámica.

Los retos que quedan por delante

El mayor obstáculo es el dinero. Reformar una autopista para enterrar bobinas bajo el asfalto es caro, y todavía no está claro quién paga la factura ni cómo se cobra la energía consumida.

También hace falta un estándar común. Igual que hoy todos los móviles comparten el mismo tipo de cargador inalámbrico, los coches de distintas marcas tendrán que ser compatibles con la misma infraestructura. Si cada fabricante usa un sistema diferente, la idea no despegará.

Por último, está la durabilidad. Las bobinas bajo el asfalto soportan el peso de miles de vehículos, la lluvia, el frío y el calor. Deben aguantar décadas sin romperse, y mantener su eficiencia con el tiempo.

Qué significa esto para ti

Es probable que no veas mañana estas carreteras en tu ciudad. Los expertos calculan que pasarán años hasta que la infraestructura esté extendida, y al principio solo en corredores concretos y para vehículos profesionales.

Pero la dirección está clara. El coche eléctrico está pasando de «dónde cargo» a «cuando quiera». Y el día en que el asfalto sea parte de la batería, la pregunta de dónde está el cargador dejará de tener sentido.

Ese día, la respuesta a la pregunta del principio será muy sencilla: da igual dónde esté el cargador. La carretera ya se encarga.