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La inteligencia artificial crea por primera vez virus nuevos que luchan contra las bacterias

La inteligencia artificial crea por primera vez virus nuevos que luchan contra las bacterias

Hay una noticia que está dando mucho que hablar en el mundo de la ciencia. Un grupo de investigadores de la universidad de Stanford, en Estados Unidos, ha conseguido algo que nunca se había logrado antes: usar la inteligencia artificial (IA) para diseñar virus completamente nuevos. Y lo más sorprendente es que estos virus funcionan de verdad: pueden reproducirse en el laboratorio.

Vamos a explicarlo de forma sencilla, porque la noticia tiene dos caras: una esperanzadora y otra que invita a la prudencia.

Pero, ¿qué es exactamente un virus?

Un virus es un bichito microscópico, tan pequeño que no se ve a simple vista. No está vivo como una célula, pero necesita entrar en un organismo para multiplicarse. Cuando digamos «virus» aquí, piensa en algo diminuto que puede «atacar» o «infectar» a otros seres vivos.

Lo importante de esta noticia es que estos virus no atacan a las personas. Al contrario: atacan a unas bacterias concretas. Una bacteria es otro microorganismo diminuto, y algunas de ellas nos enferman.

La IA que aprende «el idioma de la vida»

¿Cómo lo han conseguido? La inteligencia artificial es, en pocas palabras, una máquina que aprende a hacer cosas mirando muchos ejemplos y encontrando patrones. Es la misma tecnología que está detrás de los programas que escriben textos o dibujan imágenes cuando se lo pides. Un ejemplo cotidiano: cuando escribes un mensaje y el teléfono te sugiere la siguiente palabra, estás viendo un pequeño trocito de este tipo de inteligencia.

Pues bien, estos investigadores entrenaron a su IA de una manera especial. En lugar de enseñarle palabras, le enseñaron el «idioma de la vida», es decir, el código genético que llevan dentro todos los seres vivos, desde las bacterias hasta las plantas y las personas. Para que te hagas una idea, es como si la hubieran enseñado a leer y predecir las «letras» que forman a los seres vivos.

Casi como una vacuna para el problema de los antibióticos: cuando la maquinita aprendió ese idioma, fue capaz de inventar el código de virus nuevos que no existen en la naturaleza.

¿Y para qué sirve esto?

Estos virus están diseñados para eliminar a la bacteria llamada E. coli, una de las más comunes. De los 302 diseños más prometedores que eligió la IA, 16 resultaron funcionar de maravilla en el laboratorio: se colocaron en unas placas con bacterias creciendo encima y, en pocas horas, se veían zonas donde las bacterias desaparecían. Los científicos emocionados, algunos llenaron la sala de aplausos cuando lo vieron.

¿Por qué es tan importante? Porque cada vez hay más infecciones que no se curan con los medicamentos de siempre, los antibióticos. Las bacterias se van haciendo «resistentes», es decir, inmunes a los medicamentos. Es como si un candado ya no sirviera porque la cerradura ha cambiado. Estos virus nuevos, llamados fagos, podrían ser una nueva herramienta para tratar esas infecciones difíciles.

Un experto de la universidad Pompeu Fabra, en España, lo resumió así: por primera vez en la historia estamos empezando a diseñar biología, es decir, seres vivos, delante de un ordenador. Y eso permite soñar con usos enormes: curar enfermedades, crear medicamentos mejores e incluso inmunoterapias, que son tratamientos que usan el propio cuerpo para luchar contra el cáncer.

La otra cara de la moneda: prudencia

Pero no todo es color de rosa. Esta misma tecnología podría usarse, en manos equivocadas, para crear enfermedades nuevas y dañar a personas. Esa es la gran preocupación que han expresado otros expertos de la universidad Johns Hopkins, también en Estados Unidos. Lo escribieron en la misma revista científica que publicó el hallazgo (la prestigiosa revista Science): hay que responder «preguntas urgentes» sobre seguridad antes de avanzar.

Por eso los propios investigadores tomaron muchas medidas. Por ejemplo, excluyeron de los datos de la IA los virus que pudieran infectar a animales o personas, usaron solo virus que atacan bacterias y trabajaron en un laboratorio seguro y supervisado.

Como referencia, estos virus tienen un código genético de unas 5.400 «letras». El de una célula viva sencilla tiene unas 500.000. Y el de una persona, unos tres mil millones. Es decir, aún queda mucho camino para que la IA diseñe organismos complejos. Pero los científicos creen que es posible. Y por eso esta noticia es, sencillamente, histórica.