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Unos delincuentes pueden entrar en ordenadores de empresas desde la distancia: qué está pasando con N-able

Unos delincuentes pueden entrar en ordenadores de empresas desde la distancia: qué está pasando con N-able

Imagina que le das las llaves de tu casa a una empresa para que te vigile mientras viajas. Esa empresa tiene una copia de todas las llaves de sus clientes guardadas en su oficina. Ahora imagina que un ladrón descubre una forma de entrar a esa oficina sin que nadie se dé cuenta y roba el llavero completo. Algo parecido a esto es lo que está ocurriendo con un programa llamado N-able.

Este programa es una herramienta muy utilizada por empresas que se dedican a la informática para cuidar los ordenadores de otras empresas a distancia. Es como si un fontanero pudiera entrar en tu casa con una aplicación para arreglar la caldera sin estar físicamente allí. Pues bien, unos ciberdelincuentes han encontrado una grieta en ese programa que les permite colarse y tomar el control de los ordenadores de muchas empresas sin permiso.

Qué ha pasado exactamente

Los expertos en seguridad informática han descubierto que los atacantes están aprovechando un fallo en una parte del programa llamada N-central. Este fallo tiene un número de identificación: CVE-2026-18577. No necesitas recordarlo. Lo importante es que es grave. En la escala que usan los técnicos para medir lo peligroso que es un fallo (del 0 al 10), este recibe un 8,2. Es una nota muy alta, igual que un fallo muy serio en un examen.

¿Qué consiguen los delincuentes con ese fallo? Básicamente, hacerse pasar por los administradores del sistema. Es decir, consiguen los permisos de la persona encargada de gestionar el programa, como si robaran la tarjeta de identificación del jefe de seguridad. Una vez dentro, pueden usar una función llamada «Take Control» (que significa «tomar el control») para conectarse a los ordenadores de las empresas que usan este servicio.

Lo más preocupante es que los atacantes han buscado la forma de quedarse dentro mucho tiempo. Han creado un pasadizo secreto (un «túnel») para poder volver una y otra vez, incluso después de que la empresa intente cerrarles la puerta. Es como si, además de robar, instalaran una puerta trasera en tu casa para poder volver cuando quieran.

A quién afecta esto

Este problema afecta a las empresas que usan N-able para cuidar sus ordenadores. Concretamente, a las que tienen una versión del programa anterior a la 2026.3.1.7. La buena noticia es que la empresa N-able ya ha lanzado una actualización para arreglar el agujero. Si tienes un ordenador de empresa que lo usa, probablemente los técnicos informáticos ya están trabajando en actualizarlo. La actualización recomendada es la versión 2026.3.1.10.

Es posible que te preguntes: «¿y a mí qué me importa? Yo no soy una empresa». Pues te importa más de lo que crees. Muchas de las empresas donde trabajamos, compramos o con las que tratamos cada día usan programas como este para gestionar sus ordenadores. Si un ladrón entra en el programa de la empresa, puede acceder a datos de clientes, correos y documentos. Eso puede acabar afectando a tu información personal sin que tú lo sepas.

Qué puedes hacer tú

No puedes arreglar el programa por tu cuenta. Pero sí puedes hacer tres cosas sencillas que te protegen aunque una empresa sufra un ataque:

  • No reutilices la misma contraseña en varios sitios. Si los delincuentes roban una, que no les sirva para entrar en todas tus cuentas.
  • Activa el doble paso de verificación en tus cuentas importantes (el banco, el correo). Es un sistema que pide un código extra, además de tu contraseña, para confirmar que eres tú. Es como un segundo candado en la puerta.
  • Mantén las actualizaciones al día. Cuando tu ordenador o tu móvil te pide que actualices, no lo dejes para después. Una actualización es como una vacuna para el programa: corrige los agujeros por los que podrían colarse los ladrones.

La moraleja

Esta noticia nos recuerda que, en el mundo digital, confiamos mucho de nuestra vida a programas que no vemos. Las empresas que guardan nuestros datos tienen la obligación de mantenerlos bien cerrados. Y nosotros, por nuestra parte, podemos hacer mucho con pequeños gestos: contraseñas distintas, doble verificación y actualizar siempre. Son las tres cerraduras que tú sí controlas.

Los técnicos están trabajando para tapar el agujero y revisar si algún cliente se ha visto afectado. Mientras tanto, esta historia es un buen recordatorio de por qué la seguridad informática nos concierne a todos, aunque no trabajemos en una oficina de informática.