El adiós al «ordenador de 60 euros»
Durante años, la Raspberry Pi fue el símbolo de la informática accesible: una placa todo en uno con la que montarse un ordenador por menos de 60 euros, suficiente para programar, montar un retro-ordenador o automatizar la casa. Esa era ha terminado. La crisis mundial de la memoria RAM ha convertido a la placa británica en un producto de lujo: una Raspberry Pi 5 de 8 GB supera ya los 180 euros y la versión de 16 GB se acerca peligrosamente a los 300. Por ese precio se puede comprar un ordenador de segunda mano más que decente, incluso uno nuevo de gama de entrada. Y la escalada no parece haber tocado techo.
Siete veces más cara: el culpable se llama HBM
La explicación está en la memoria, y más concretamente en el apetito insaciable de la inteligencia artificial. Eben Upton, consejero delegado de Raspberry Pi, lo confirmó en el blog oficial de la compañía: la memoria LPDDR4 que montan la Pi 4 y la Pi 5 cuesta hoy siete veces más que hace un año. Los tres grandes fabricantes del sector (Samsung, SK Hynix y Micron) han destinado hasta el 70 % de su producción a las memorias HBM, el tipo de chip ultrarrápido que necesitan los centros de datos de IA, dejando el mercado de consumo a la intemperie.
El resultado se ve en los precios: un módulo de 8 GB de RAM ha pasado de unos 40 dólares a más de 130 en apenas cinco meses. Para Raspberry Pi, el golpe se ha traducido en tres subidas de precio de su modelo estrella en poco más de cuatro meses: 25 dólares más en diciembre de 2025, otros 60 en febrero de 2026 y 100 adicionales en abril. En la última tanda, la compañía subió también la Compute Module 4, la 5, la Raspberry Pi 500 y el acelerador de IA HAT+ 2.
El ESP32, el chip de diez dólares que se beneficia
Mientras la placa estrella del cacharreo se encarece, un humilde SoC ha sacado la cabeza: el ESP32 de Espressif. Este chip integra CPU, SRAM, WiFi y Bluetooth en un solo encapsulado, y la mayoría de las placas de desarrollo que lo montan se venden por menos de diez dólares. Su secreto es justo el que le protege de la tormenta: no depende de la memoria LPDDR que ha reventado los precios de Raspberry y de casi todos los dispositivos con ese tipo de RAM, incluidos los móviles.
No es que las placas con ESP32 sean más baratas por un diseño más austero, es que permanecen al margen del mercado de la memoria. Algunas variantes sí montan memoria externa, así que tampoco son inmunes, pero la mayoría de los proyectos domésticos no la necesitan. Y ahí está el cambio de terreno: durante una década, la respuesta por defecto a «quiero montar algo guay» era una Raspberry Pi, aunque la idea fuese tan básica como encender una bombilla con un sensor de movimiento. Sobredimensionar salía barato; ahora ya no.
¿Sustituye el ESP32 a la Raspberry Pi?
No del todo, y conviene dejarlo claro. Raspberry Pi aspira a ser un ordenador completo capaz de ejecutar Linux de verdad, mientras que el ESP32 está orientado al internet de las cosas y a proyectos de bajo consumo. Cuando hace falta Linux entero, la Pi sigue siendo imbatible. El problema para Raspberry es que casi nunca hace falta: la mayoría de los desarrollos caseros sobre ESP32 funcionan igual de bien, y a una fracción del precio.
La respuesta honesta: cuánta máquina necesito de verdad
La compañía británica es consciente del problema y ha respondido con una estrategia de «ajuste fino»: mantener a precios estables las variantes de 1 y 2 GB (entre 35 y 65 dólares), celebrar que la Raspberry Pi 400 de 4 GB siga costando 60 dólares, y lanzar incluso una nueva Raspberry Pi 4 de 3 GB a 83,75 dólares para quien no quiera pagar por memoria que no usa. Los modelos clásicos, como la Pi Zero y las primeras generaciones, que usan LPDDR2 de la que la compañía tiene inventario, no suben.
La crisis de la memoria ha cambiado las reglas del juego para el cacharreo doméstico. La pregunta deja de ser «¿qué placa compro?» y pasa a ser «¿cuánta máquina necesito de verdad?». La respuesta honesta es que, para la mayoría de los proyectos, mucha menos de la que veníamos consumiendo. Y mientras la IA siga devorando memoria HBM, el ESP32 y sus compañeros de bajo coste van a seguir ganando terreno a un icono que ya no es lo que era.






