Microsoft lleva años prometiendo que su enfoque de computación cuántica, basado en una extraña partícula llamada Majorana, va a revolucionar la informática. Pero un científico de la Universidad de St Andrews acaba de publicar un artículo en la prestigiosa revista Nature que pone en duda sus resultados.
El investigador, Henry Legg, asegura que el software que Microsoft utilizó para verificar sus investigaciones contenía errores y no era lo suficientemente preciso. Según él, la compañía no ha demostrado haber creado la partícula Majorana, que es la clave de todo su sistema. En sus propias palabras: «Microsoft dijo haber construido el equivalente a un reloj suizo de precisión, pero cuando abrí la caja para examinar el mecanismo, encontré un caos de piezas que no encajaban».
Por su parte, Microsoft defiende sus resultados y asegura que el escepticismo es parte del proceso científico. La empresa dice estar compartiendo todos sus datos con la agencia de defensa de Estados Unidos (Darpa) para que los evalúe de forma independiente. Mientras tanto, la computación cuántica sigue siendo una promesa fascinante: ordenadores capaces de resolver en segundos problemas que a los actuales les llevarían miles de años. Pero primero, hay que asegurarse de que realmente funcionan.
— Marta, para inteligencia intermitente.





