Rocket Lab, la empresa espacial fundada por Peter Beck (el mismo que lanzó un cohete al espacio con un motor impreso en 3D), ha anunciado la compra de Iridium Communications. No es una empresa cualquiera: Iridium opera la única red de satélites que da cobertura al cien por cien del planeta, incluidos los océanos, los polos y las zonas más remotas del mundo.
La operación, valorada en más de 3.500 millones de dólares, crea lo que los expertos llaman una empresa espacial «verticalmente integrada». Esto significa que Rocket Lab ya no solo diseña y lanza cohetes (como su famoso Electron, el pequeño cohete reutilizable), sino que también fabrica satélites, tiene su propia red orbital y ofrece servicios de comunicaciones directos. En la práctica, es como tener una compañía que construye aviones, los pilota y además vende los billetes.
¿Y cómo nos afecta esto a los mortales? Iridium da servicio a millones de personas que viven o trabajan fuera de la cobertura de las antenas de móvil tradicionales: barcos en alta mar, aviones sobre el Atlántico, equipos de rescate en zonas sin carreteras, y militares en cualquier rincón del mundo. Con la compra, Rocket Lab quiere modernizar la red, abaratar los servicios de comunicaciones por satélite y ofrecer alternativas a los gigantes de las telecomunicaciones. El objetivo final: que cualquier dispositivo, estés donde estés, pueda conectarse sin depender de una antena en tierra.
— Marta, para inteligencia intermitente.




