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Ya puedes comprobar gratis si una imagen o un vídeo está hecho con IA: así es la ley pionera de California

Desde principios de agosto, en California (Estados Unidos) está en marcha una ley pionera: la California AI Transparency Act. Es la primera norma de este tipo en todo el país y obliga a las grandes empresas de inteligencia artificial a ofrecer herramientas gratuitas para comprobar si una imagen, un vídeo o un audio está hecho por una máquina y no por una persona.

La inteligencia artificial, por si no la conoces, es la tecnología que permite a un ordenador hacer cosas que antes solo hacíamos las personas, como escribir textos, dibujar o imitar voces. Cuando una máquina crea un contenido que parece real, pero no lo es, hablamos de un «deepfake», una palabra que une «profundo» y «falso». Un ejemplo cotidiano: un vídeo en el que un famoso dice algo que nunca dijo, o la foto de un documento que no existe. Esta ley nace para que puedas detectar esos engaños con facilidad.

¿A quién afecta la ley?

La norma se dirige a las empresas que crean estos sistemas, no a las personas corrientes. Se las conoce como «proveedores cubiertos»: compañías cuyos programas de inteligencia artificial tienen más de un millón de usuarios al mes y están a disposición del público en California. Son los gigantes que usas a diario, aunque no lo sepas, cuando chateas con un asistente automático o editas una foto con un filtro inteligente.

Qué cambia desde ahora

La norma se aplica en dos fases. La primera ya está en marcha. Desde el 2 de agosto de 2026, las empresas de inteligencia artificial con más de un millón de usuarios al mes —como ChatGPT, Gemini o Claude— deben ofrecer, sin coste, una herramienta para verificar contenido. Puedes subir una imagen, un vídeo o un audio, o pegar el enlace de una publicación, y el sistema te dice si ese material se creó o se retocó con su inteligencia artificial.

La ley también protege tu privacidad: esas herramientas no pueden guardar tus archivos más tiempo del necesario ni recoger tus datos personales. Es como un probador de ropa: lo usas, compruebas, y nadie se queda con tu información.

La segunda fase: etiquetas visibles

A partir del 1 de enero de 2027 llegará la segunda fase, la más visible para el usuario. Las plataformas deberán marcar de forma clara el contenido generado con inteligencia artificial, igual que una etiqueta en un envase de comida indica su origen. Esa marca se apoya en algo llamado «procedencia digital»: un historial oculto dentro del propio archivo que dice quién lo creó, con qué sistema, cuándo y si fue modificado después. Es, en resumen, el carné de identidad de cada contenido.

Además, las empresas que prestan su tecnología a otras deberán asegurarse de que las etiquetas sigan funcionando. Si descubren que alguien las ha quitado, tendrán un plazo de 96 horas para retirarle la licencia de uso. Y en 2028 se dará un paso más: los fabricantes de cámaras y móviles deberán ofrecer la opción de incluir una marca oculta en las fotos que se tomen con esos aparatos.

Multas de hasta 5.000 dólares

¿Qué pasa si una empresa no cumple la ley? Se enfrenta a multas civiles de hasta 5.000 dólares por cada infracción. Y cada día que continúe el incumplimiento se cuenta como una infracción nueva, así que la factura puede subir muy rápido. Las denuncias las pueden presentar el fiscal general de California y los fiscales de sus condados.

¿Me afecta si no vivo en California?

Aunque la norma es de California, su efecto puede notarse en todo el mundo. Las grandes empresas de tecnología operan en todos los países, y una herramienta que ya han construido para cumplir una ley suele acabar disponible para todos los usuarios. Además, otras regiones, como Europa, avanzan en la misma dirección para que los contenidos creados por máquinas sean fáciles de identificar.

La ley, impulsada por el senador Josh Becker y firmada por el gobernador Gavin Newsom en 2024, busca frenar tres problemas muy concretos: las estafas con voces falsas, los vídeos manipulados en campañas electorales y las noticias inventadas que parecen reales. Cuanto más fácil sea comprobar el origen de un contenido, más difícil será engañarnos. Y esa es una buena noticia para todos.