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Microsoft admite que Windows es el que se come tu RAM: plan para que los PC de 8 GB vuelvan a ir rápidos

Durante dos décadas, el manual de instrucciones para un Windows lento fue siempre el mismo y lo repetía todo el mundo, desde el sobrino informático hasta el técnico del servicio oficial: cómprate más RAM. Ocho gigas se quedaron cortos, luego dieciséis, después treinta y dos. La responsabilidad de que el sistema volara nunca era del sistema, sino de tu cartera. Eso acaba de cambiar de forma oficial: Microsoft ha admitido que el que tiene que adelgazar es Windows, y se ha puesto fecha.

Qué ha dicho exactamente Microsoft

Pavan Davuluri, presidente de la división de Windows y Dispositivos, publicó el pasado 31 de julio una actualización del compromiso de calidad que la compañía había anunciado en marzo de 2026. En ella traza cuatro áreas prioritarias para lo que queda de año:

  • Onboarding y configuración inicial del sistema, uno de los puntos más criticados de Windows 11.
  • Optimización de memoria para equipos de 8 GB en adelante.
  • Funciones de familia y control parental.
  • Entrada por voz.

De las cuatro, la que ha acaparado todos los titulares es la segunda. Y no por casualidad: por primera vez Microsoft reconoce de forma explícita que el propio sistema operativo, y no solo las aplicaciones que corren encima, es parte del motivo por el que un PC de 8 GB se arrastra. Es una frase pequeña con una carga política enorme dentro de la industria.

Por qué justo ahora: la RAM se ha puesto por las nubes

El contexto lo explica casi todo. El precio de la memoria DRAM se ha disparado por la demanda descomunal de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial. Montar o renovar un ordenador se ha convertido en un ejercicio de paciencia y presupuesto, y lo que antes se resolvía pinchando un módulo de 16 GB por poco dinero hoy es una decisión que duele.

Cuando ampliar deja de ser asequible, solo queda la otra palanca: que el software consuma menos. Davuluri no menciona los precios de la memoria en ningún momento, pero la conexión es difícil de ignorar. Adelgazar Windows ha pasado de ser una mejora deseable a ser la única salida realista para millones de equipos que, sobre el papel, son perfectamente válidos.

Las tres vías técnicas del plan

Microsoft no ha detallado cifras concretas de ahorro, pero sí ha enumerado los tres frentes en los que lleva tiempo trabajando:

1. Un asignador de memoria más eficiente

Se trata de reducir la sobrecarga que generan aplicaciones y componentes del sistema al reservar y liberar memoria. Es una optimización de bajo nivel, poco vistosa, pero que se nota en todo el conjunto porque afecta a cómo respira el sistema entero.

2. Ajustes en WinUI 3

El marco de desarrollo sobre el que Microsoft está reconstruyendo la interfaz moderna de Windows arrastra sus propios problemas de rendimiento y consumo. La compañía quiere que las aplicaciones construidas sobre WinUI 3 gasten menos memoria por diseño, antes de mover piezas mayores como el menú Inicio a esa base.

3. Menos Chromium y WebView2

Buena parte de Windows moderno son, en realidad, páginas web disfrazadas de aplicación. Cada componente que integra Chromium o WebView2 arrastra el apetito de memoria de un navegador completo. Recortar ahí es de los cambios con más recorrido, porque estos motores están repartidos por todo el sistema.

Lo que esto significa para tu equipo (y para tu empresa)

Conviene bajar las expectativas: no hay una actualización mágica programada para una fecha concreta ni una promesa de porcentaje de mejora. Lo que hay es un compromiso público, con responsables con nombre y apellidos, de trabajar en ello a lo largo de 2026 y de ir mostrando resultados a través del programa Windows Insider.

Aun así, la noticia importa por dos motivos. El primero es puramente económico: si Windows funciona con soltura en 8 GB, la vida útil del parque informático de una pyme se alarga años, y eso son miles de euros que no hay que gastar en renovar equipos que solo pecan de haber nacido con poca memoria. El segundo es medioambiental: cada ordenador que no se jubila por lentitud es un residuo electrónico que no se genera.

Queda la pregunta incómoda que muchos se hacen estos días: si el sistema se puede optimizar ahora, ¿por qué no se hizo antes, cuando la respuesta cómoda era pedirle al usuario que pasara por caja? La respuesta, probablemente, es que mientras la RAM fue barata nadie tuvo un incentivo suficiente para hacerlo. La escasez, al final, ha resultado ser el mejor ingeniero de rendimiento que ha tenido Windows en veinte años.